DOMINGO DE TRADICIÓN EN LA PARROQUIA DE SAN MATÍAS

Matías Romero (Norma Guzmán Sibaja).- El domingo, 30 de Octubre, la Parroquia de San Matías convocó a los feligreses a celebrar religiosamente los Dias de Muertos o Todos Santos. Las actividades comenzaron puntual a las 4 de la tarde, con el Santo Rosario, la colocación de la ofrenda en el Altar de Muertos, dedicado a "Joselito, el niño cristero", Santo recientemente beatificado por el Papa Francisco.

La comunidad participó llevando lo que tradicionalmente se coloca en un altar de muertos: pan, naranjas, tamales, mole, dulces, caña, flores y veladoras, así como el tradicional papel de china picado.

Los colores naranja, morado y blanco invadían el ambiente, lo mismo que el característico olor de la flor de cempasúhil.

El grupo Juvenil de la parroquia, quienes se reúnen todos los domingos, a las 12:30 del día en la palapa de la Iglesia, fueron los encargados de la presentación y representación de la obra "La llorona", una leyenda característica de estas fechas.
El acto cultural comenzó con la danza de los diablos; un baile característico de la región de la costa y que muestra la dualidad del hombre entre el bien y el mal.

Las interpretaciones de Juanita Santos, Estefani del Carmen Florente de Jesús y Jesús Ismael Sánchez Aragón, tocaron las fibras más sensibles de los espectadores; quienes observábamos el sufrir y deambular de aquella mujer de ropaje blanco que penaba por sus hijos.


El sincretismo de lo pagano y lo religioso, lo mítico y lo histórico, fueron parte de esta narración y representación teatral. Las Diosas del México prehispánico, su relación con la imagen de la virgen de Guadalupe y la belleza de las tradiciones propias de México, fueron el elemento más imponente de esta gran celebración.

Los asistentes acudieron a la Misa Dominical, en la que se hizo referencia "Al Niño Cristero: Joselito", recientemente convertido en el santo más joven de la religión católica.
Joselito, de nombre, José Sánchez del Río, mexicano, nacido en 1913 y asesinado en 1928, es considerado uno de los mártires católicos del siglo XX. Fue encarcelado, torturado y fusilado, A los 14 años, se enlistó en las filas de los llamados “cristeros” en una guerra civil que causó miles de muertos en el país, nacida por la confrontación entre la Iglesia y el gobierno del presidente Plutarco Elías Calles, debido a una ley que reforzaba la separación entre el Estado y la Iglesia y que limitaba las actividades de los religiosos.

El milagro que se le atribuye es el de sanar a Ximena Guadalupe Magallón Gálvez, después de que a esta niña —que nació el 8 de septiembre de 2008 en Estados Unidos y un mes después sus padres la llevaron a vivir a Sahuayo— se le diagnosticara 90% de muerte cerebral, pero quien milagrosamente regresara a la vida.
Para finalizar, como es la costumbre cuando se habla de difuntos; en el atrio de la Iglesia se colocaron sillas y bancas para ofrecer a los asistentes, pan y café de olla, semejando un velorio.

De esta forma concluyeron las actividades, en donde la parroquia de San Matías, se hermanó con la Iglesia de Asunción Ixtaltepec, al contar con sus dos sacerdotes, quienes acompañaron al padre José Mario Siordia, a la celebración eucarística.
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